Porque funciona, tenemos que hacerlo fácil.

Con la ayuda de Gloria Baydal, nuestra nutricionista, nos ha dado unos consejos super importantes en la hora de comida de manera saludable para las familias.

Se presenta un reto en la hora de alimentar los más pequeños de casa. La influencia de la publicidad, los horarios cambiantes y las obligaciones que llevamos adelante en el día a día, dificultan la adherencia a una alimentación saludable.

Así es pero, hay unos trucos para adquirir hábitos saludables con éxito.

1. Hacer preparaciones atractivas.

El grupo de las verduras y las hortalizas es uno de los más problemáticos, puesto que la variedad de formas, texturas y colores puede ser novedad para muchos niños. Por eso es importante ofrecérselos de formas diferentes. Por un lado, podemos aprovechar en la preparación y trocear los vegetales de diferentes formas de acuerdo con el cocinado que vayamos a hacer. En el caso de la zanahoria por ejemplo, la rayaremos si es por ensalada, pero la dejaremos entera si es por el puchero. Además, la podemos cortar en dados, en tiras o sticks, incluso en lonchas.

2. Cambiar la forma de cocción.

Entre las más saludables, encontramos el cocido, el horno o el vapor. Así pero, elaborar un sofrito con óleo de oliva, ajo y cebolla muy picados y tomate rayado, es otra forma de disfrutar de todos los nutrientes de estos alimentos.

Hoy en día, además, disponemos del microondas, esta es la estrategia más rápida, a la vegada que saludable. Este aparato cocina los alimentos como si fueran al vapor. Y sin necesitar nada de óleo, mantiene los nutrientes, así como el sabor de cada alimento.

 

3.Que nos vean disfrutar comiendo saludable.

Por los más pequeños de casa, los adultos son el ejemplo a seguir. Si nos ven disfrutar de una ensalada, de unos espárragos salteados o de unas lonchas de calabacín a la plancha, será más probable que ellos se animen a probarlo.

4. No obligar a comer.

Solo cada persona es capaz de detectar su sensación de hambre y saciedad. Es una muestra de respeto hacia el resto de personas de la mesa, dejar que comen la cantidad que los venga en gusto. También hay que considerar, que no todos los días tenemos la misma hambre. Nos pasa a los adultos, igual que a los más jóvenes. Eso sí, siempre y cuando, estemos alimentándonos de alimentos saludables.

En cambio, cuando ingerimos snacks o productos de bollería, nuestro sistema que regula el hambre-saciedad pierde efectividad, alterando la percepción que tenemos. En consecuencia, podríamos llegar a comer más cantidad de alimento que la que realmente necesitamos.

 

5. Si quieres dulces.

Que no sea costumbre, ni dar premios. Igual que comer legumbres no tiene que ser un castigo, comer una natilla o un bollo con chocolate, no tiene que representar una recompensa a una buena acción. Estas asociaciones no son saludables a largo plazo.

6. La fruta siempre a la vista.

Cuando tengamos hambre y se nos presente un plátano, un bol de fresas o una pera por delante, será más fácil que elijamos la fruta. De esta forma, estaremos apartando el consumo de productos ultraprocesados.

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