El trabajo de un monitor de comedor, a pesar de la precariedad del sector, es un trabajo vocacional, en el cual no todos los que lo ejercen llegan a disfrutarlo y desarrollarlo plenamente. Además de una preparación adecuada, se necesitan una serie de cualidades, que muchos aportan, otros aprenden y algunos no llegaran a adquirir nunca: paciencia, sensatez, escucha activa, perseverancia, alegría, imaginación, energía,…entre otras. Si llegamos a aprender y asimilar el sistema de trabajo, el resultado que obtendremos de nuestros pequeños será inmensamente gratificante.

En el Colegio Público de Xaló en «l’Escola de baix», Antoñita es un ejemplo de ello. Ella explica que lleva allí desde que hicieron el colegio. Con su amplia experiencia anima a sus pequeños comensales a que se acaben el plato sin perder la calma, esa es la clave de la tranquilidad del espacio, a pesar del gran número de niños.

El trabajo de un comedor no solamente implica darles de comer o servirles el menú, la educación alimentaria es fundamental. Por ello hay que enseñarles a ser autónomos, muchos de los más pequeños todavía no saben utilizar los cubiertos, así es que hay que hacerles practicar todos los días un poquito, aunque en muchas ocasiones también hay que seguir ayudandoles hasta que ellos puedan conseguir hacerlo solos

En el tiempo posterior al momento de la comida, hay que implicarse en el juego, los niños han pasado toda la mañana elaborando actividades regladas con sus maestros y ahora están deseando llenar el momento de diversión. El juego es muy importante para el aprendizaje, les ayuda a sociabilizarse, a fortalecer sus habilidades y capacidades, a adquirir normas y fortalecer la paciencia y a resolver problemas. Antoñita lo sabe muy bien, por eso recoge la mesa rápidamente para poder jugar un rato con ellos.

Los juegos al aire libre no solo son más divertidos, también son más saludables y necesarios para los niños. Cualquier actividad que les permita respirar aire puro, será realmente importante y valioso para su salud. Además, el no utilizar ningún tipo de material más que su imaginación, será una magnífica forma de desarrollar su creatividad. Los niños deben aprender que cualquier juego es posible sin necesidad de tener muchas cosas.

Pero el tiempo cuando lo estamos pasando bien, ¡vuela! Suena la música, los niños tienen que volver a su clase o marcharse a sus casas. Ha finalizado la jornada laboral para Antoñita y otros muchos monitores, aunque el trabajo bien hecho siempre tiene recompensa.

A pesar de la pandemia, imposible no corresponder a estas efusivas muestras de cariño. Los monitores de grupos burbuja forman parte de él, y al igual que sus maestros estan expuestos diariamente a los peligros que esto conlleva.
Un abrazo de «els seus xiquets» a Antoñita le sirve para paliar todo lo negativo a lo que se expone, y como ella, cientos de monitores, que este año les ha tocado vivir una situación muy complicada.

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